Onofre Forment (Maestro de Alzira) “Cristo de los improperios”

In memoriam María Frasquet Rosete

Esta obra fue restaurada en 1998 en el Centro Técnico de Restauración por María Frasquet Rosete y Òscar Benavent Benavent. Se trata de un óleo sobre tabla cuyas dimensiones son: 240 x 197 x 1,4 cm. Su ejecución está fijada en torno al segundo tercio del siglo XVI.

La obra estaba en un lamentable estado de conservación. Los orígenes de sus desperfectos fueron por una  parte de índole natural y por otra parte fueron originados por, al menos, dos intervenciones restauradoras inadecuadas. Muy grave la más antigua. Algunos tableros tenían sus juntas separadas entre sí en toda su longitud, otros sólo en algunos tramos. Esta misma separación facilitó un grave y extenso ataque de insectos xilófagos. Las galerías ocasionadas por estos insectos se disponían en sentido vertical y alcanzaban desde el extremo inferior hasta el superior en toda su longitud. En la restauración más antigua se le colocaron dobles colas de milano metálicas que se insertaron entre las juntas de los tableros con el fin de reforzar la unión entre estos. Ello fue algo innecesario por ser excesivo y perjudicial por la agresión que ocasionó al soporte,  al causar la pérdida matérica de éste,  y al ocasionarle vibraciones dañinas cuando se tallaron las cajas en donde se embutieron las dobles colas de milano. Únicamente se conservaba un travesaño original. Este desgraciadamente presentaba numerosas cabezas de clavos que sobresalían por el anverso con el consiguiente peligro de desprendimiento de la película pictórica.  En la anterior restauración se colocaron cuatro travesaños de madera nueva y dos barras metálicas todos ellos atornillados. Ello a nuestro parecer fue excesivo, pues encorsetaba la obra y la dotaba de un gran peso. Entre las juntas separadas había rellenos de cera que se había aplicado por el anverso con la pretensión de “estucar” las oquedades. La película pictórica tenía tal capa de suciedad, polvo, estucos, resto de cola, cera, repintes y barnices envejecidos que eran irreconocibles muchos colores e incluso detalles de la obra. La distorsión cromática era muy grande y la impresión muy penosa. Los daños que tenía eran problemas de consolidación muy graves en la franja superior. Con grave riesgo de desprendimientos. La película pictórica también presentaba muchas fracturas, cuarteados, levantamientos, protuberancias ocasionadas por cabezas de clavos, algunos desconchados, golpes, arañazos, y abrasión. Pero sobre todo una gruesa capa de barniz oxidado y mucha suciedad. También repintes, al óleo los más antiguos, y dos tipos de estuco, ambos invasivos de la película pictórica original.

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